La drogadicción puede llevar a una enorme pérdida
de la independencia llegando en algunos casos a un gran deterioro de
la salud mental y física. Se puede ayudar a las personas afectadas a
recuperar la libertad y la vida normal aún en casos en que ellos ni
siquiera esperaban la posibilidad de la felicidad y el desarrollo libre
y natural de la vida.
La persona humana es como un edificio con tres subsuelos; donde está
su cuerpo y su mente consciente sería el edificio arriba del nivel del
suelo: este es el nivel de vigilia el que utilizamos cuando estamos
despiertos, cuando estamos haciendo alguna tarea (p.ej. realizando un
cálculo matemático o leyendo un libro).
Lo que sería el primer subsuelo es el nivel letárgico (nivel alfa) en
ese nivel se suelen hacer las sesiones de psicoanálisis y ya empieza
un fenómeno que cada vez se da más cuando vamos a niveles profundos
de la mente: la hipermnesia. Por eso es que en sesiones de psicoanálisis
la gente recuerda cosas que tenía olvidadas y aún de hilaciones de hechos
y emociones, es decir por qué siente tal cosa hacia tal persona, la
verdadera motivación. Empieza una comprensión más profunda de la mente.
En lo que sería el segundo subsuelo, que es el nivel cataléptico, que
es cuando la gente está durmiendo quieta (nivel theta) es donde se dan
los sueños. Y, precisamente, decía Freíd, que la interpretación de los
sueños es la vía regia para interpretar el inconciente porque ahí afloran
contenidos muy profundos, cosas muy reprimidas.
Y lo que sería el tercer subsuelo (nivel delta) es más profundo, conocido
también como nivel sonambulístico porque si se llega a ese nivel por
acción de un hipnotizador la persona puede obedecer órdenes. En ese
nivel en el sueño natural es donde se dan los R.E.M. (rapid eye movement)
y es donde se satisfacen en forma onírica y alucinatoria las necesidades
más profundas y reprimidas.
La adicción a las drogas, como la imposición de modelos están en estos
niveles profundos.
Es bueno aclarar que la hipermnesia no consiste siempre en hipnotizar
a la gente sino también en el hipnoanálisis y en la explicación de cómo
funciona la hipnosis. Se le explica a la persona, p.ej. si es un golpeador,
que su padre ha sido tal y ha golpeado a su madre, a sus hermanos y
a él mismo. Pero que él mismo repite la misma conducta y no lo puede
evitar. Se le explica cómo funciona, cómo su padre sin proponérselo,
actuó desde un lugar de superioridad, de autoridad y de poder, sobre
él que era un niño indefenso, inerme, receptivo, cómo influyó progresivamente
en su mente, de la misma forma como lo hubiera hecho un hipnotizador.
A medida que la persona entiende esto, va desarmando eso que es una
cuasi-hipnosis destructiva para él mismo y para su familia. Algo bastante
parecido les ocurre a muchas personas jóvenes y aún muy jóvenes que
siguen la moda pero de la misma forma que si siguieran a un dictador,
aún a costa de su salud, llevándolos p.ej. a la anorexia o a la necesidad
de vestirse de tal o cual forma, simplemente porque la moda del momento
lo dice. Y se les explica cómo funciona ese mecanismo para que recuperen
su libertad y puedan luego vivir normalmente, libremente, siguiendo
a la moda cuando pueden y cuando les conviene, y cuando no les conviene
no, pero con plena libertad, en paz y pudiendo ser más felices.
Cada persona humana está al comando de una maquinaria de hábitos. Los
hábitos o capacidades adquiridas y automáticas le costaron mucho tiempo
y esfuerzo. P. ej., cuando aprendió a caminar le llevó meses y hoy lo
hace casi automáticamente, sólo con decidir hacerlo, lo mismo se puede
decir de leer, de escribir, de viajar, de hablar y hasta hacer el amor.
En medio de toda esta maquinaria de hábitos buenos y útiles, se mezcla
a veces un hábito nocivo que es la drogadicción. Está entrelazada y
muchas veces hasta en niveles profundos de la mente con los hábitos
buenos: es como un yuyo malo que está entre las plantas buenas. Por
eso es muy útil a las personas que quieren librarse de la drogadicción
y aún de la drogodependencia, un día por semana suspender muchos de
los hábitos. P. ej., el día en que no va a trabajar suspender también
otras actividades es decir, un día de descanso y donde también se le
dé descanso a la depresión que según la psicóloga culturalista Karen
Horney es la enfermedad básica en la mente: es la angustia básica por
la falta de afecto genuino. Muchos niños y jóvenes y aún personas adultas
porque sienten que no los quieren de verdad sus padres y los que los
rodean, o no los han querido cuando ellos eran niños y los necesitaban
mucho, precisamente se sienten como vacíos, como desamparados, como
si a la vida le faltara sentido, y por eso caen mucho más fácilmente
en la drogadicción.
Por eso es que es muy útil el descanso semanal. Sabiamente en la Biblia
se indica el sábado o sea un día de descanso donde aún el luto descansa
también. Esta saludable costumbre la seguían los portugueses cristianos
en Brasil cuando le daban un día de descanso –en el caso de ellos el
domingo- a los esclavos, lo cual les servía para la recuperación física
y mental.
Cuando está demasiado arraigada la drogadicción y, peor la drogodependencia,
es muy útil bajar a esos niveles profundos y, en distintas sesiones
y en forma progresiva, cambiar la sugestión inconciente que hay, en
el sentido de que puedan dejar la droga, que puedan volver a ser felices
desarrollando una vida normal, natural, como antes de la adicción.
Es muy útil también el no frecuentar los lugares en los que se relacionó
con la droga o que le sirven como estímulo para el consumo de drogas.
P. ej., si alguien para ir a su trabajo pasa siempre por una calle que
es el lugar donde le dan o le venden las drogas y encuentra a amigos
o conocidos que también las consumen, lo mejor es que trate de ir por
otra calle, por otro lugar; si es en un club o que no vaya a ese club
o que vaya en otros horarios o a otras partes de ese mismo club, donde
no le sirvan de reforzador a la adicción.
Cuando está en niveles profundos de la mente, se sabe en el hecho de
que por más que se le dén explicaciones a esa persona de lo nocivo que
es su adicción, del daño que le hacen las drogas, a pesar de ello no
puede dejar de consumir: es algo parecido a lo que les ocurre a los
hombre golpeadores que comprenden todo lo malo de su conducta violenta
y autoritaria pero no pueden dejar de hacerlo, aún cuando quisieran
no hacerlo. En estos casos es muy útil la hipnoterapia. Es como si en
un edificio que tiene tres subsuelos, y donde se ha cortado la energía
eléctrica o el suministro de agua corriente, quisieran arreglarlo desde
la planta baja hacia arriba, siendo que el desperfecto está en una de
las máquinas eléctricas o elevadoras de agua que se encuentran en los
subsuelos. La forma para arreglar el problema no es insistir arriba
(en este caso en lo conciente) sino descender a los niveles profundos.
El hipnoanálisis puede ser muy bueno porque desciende a esos niveles
profundos pero se tarda mucho tiempo. Mucho más rápido y efectivo es
la hipnoterapia.
Comprensión de la adicción:
Es de gran importancia que la familia y los amigos y aún en algunos
casos los compañeros o los que lo rodean a un adicto o aún a un dependiente
de las drogas o de otras cosas, comprendan la situación y no lo reduzcan
todo a un tema de rebeldía: no es que sea rebelde el adicto sino que
no puede dejar la adicción. Lo que necesita es el apoyo, la ayuda más
que nunca la necesita, porque por un lado no puede dejar de consumir
drogas o lo que fuere y, por otro lado, tiene más necesidad económica
que antes, teniendo cada vez menos capacidad para ganar dinero. Es un
error de consecuencias catastróficas el negar el problema y aún el de
golpearlos y echarlos de la casa. Eso es ponerlos, prácticamente en
un camino hacia la delincuencia (especialmente en el caso de los varones)
y hacia la prostitución (en el caso de las mujeres), todo lo cual los
lleva al desamparo y a la desesperación y a ser fácil presa de personas
que los llevan a la ruina.
Se trata de asumir la realidad, es decir de vivir teniendo en cuenta
ese problema, el de que no pueden librarse de esa adicción o dependencia;
lo contrario es negar la realidad. Es cuando más necesitan la comprensión
y el apoyo de la familia, de los amigos o de los compañeros o de los
conocidos.
Tratamiento de las adicciones:
Las adicciones pueden ser un problema muy serio y en algunos casos progresivo.
Los tratamientos de autoayuda y aún sus creencias religiosas les pueden
servir para irse librando de la adicción. El peligro está en no hacer
nada frente a las adicciones. Sino se hace nada tienden por lo general
a arraigarse y a destruir cosas buenas tales como la paz, la felicidad,
la identidad y la familia.
El ponerse metas semanales puede ser útil: p.ej. que esta semana va
a consumir un 25 % menos de droga y la siguiente otro tanto. Y muy especialmente
el descanso semanal, en el día que la persona pueda o elija, porque
va desarrollando, semana a semana la capacidad de volver a vivir sin
drogas. Es como una gimnasia recuperatoria.
También puede ser útil realizar, en forma moderada, alguna actividad
física, gimnástica o deportiva al aire libre.
Hay bastantes personas que con su fe sólo en Dios, esperando que Dios
les va a ayudar, han logrado salir de adicciones y dependencias que
eran destructivas y, en algunos casos casi verdaderas esclavitudes.
Lo que aquí ofrecemos con la programación existencial es un medio al
alcance de cualquiera, para que en forma fácil y rápida y con grandes
probabilidades de éxito pueda librarse de adicciones y de la disfunción
del deseo (como en el caso de la frigidez). Entre la drogadicción y
la disfunción del deseo puede haber una relación de mutua realimentación,
porque, por no sentir el gusto de la vida, el placer y especialmente
en el sexo, algunas personas se inician en el consumo de drogas; y a
su vez cuando llevan mucho tiempo consumiendo drogas, muchos pierden
en parte la capacidad de gozar, por lo cual necesitan emociones fuertes,
sadomasoquistas y esto los lleva a su vez, a un consumo mayor, especialmente
excitantes o antidepresivos según sea el caso.
Errores frecuentes:
En el caso de los adictos a las drogas, las familias muchas veces cometen
el error de ante algunos hurtos o inconductas de los mismos de castigarlos
y expulsarlos de la casa. Con lo cual los dejan en el desamparo y aún
en la desesperación y, más bien en manos de los delincuentes que les
están destruyendo la vida. Es fundamental tener en claro que una cosa
es ser adicto y otra es cuando llega a ser dependiente, o sea que sin
la droga no puede vivir y es capaz de hacer cualquier cosa por tenerla.
Esta situación en inglés se denomina “craving” que es cuando suplican
que es necesaria y se ofrecen p.ej. las mujeres a cambio de sexo y en
el caso de los hombres están dispuestos a transformarse en delincuentes.
Lo que necesitan es la comprensión, el amparo y la ayuda de la familia
y aún de los amigos.